Velásquez, de 41 años, creció en una familia de pescadores entre Puerto Casabe, en Antioquia, y Barrancabermeja, en Santander.
Yuly Velásquez, lideresa ambiental de Santander, ha convertido la defensa del río Magdalena y de las comunidades pesqueras en una lucha que le ha costado amenazas, desplazamientos y tres atentados.
Velásquez, de 41 años, creció en una familia de pescadores entre Puerto Casabe, en Antioquia, y Barrancabermeja, en Santander. Desde su adolescencia estuvo marcada por la violencia: a los 14 años perdió a su hermano menor, asesinado por las extintas FARC, y años después su padre de crianza fue asesinado por un grupo paramilitar.
Ingeniera ambiental y presidenta de la Federación de Pescadores Artesanales Ambientalistas y Turísticos de Santander, Velásquez decidió transformar esas experiencias en trabajo comunitario y defensa de los derechos humanos y del medioambiente.
Su labor se concentra en las ciénagas de San Silvestre y El Llanito, donde las comunidades han denunciado contaminación de las aguas. A través de proyectos de monitoreo comunitario, utiliza canoas como laboratorios móviles para documentar vertimientos, mortandad de peces y derrames de petróleo.
Desde 2014 también impulsa jornadas de limpieza y proyectos de reciclaje para proteger los ecosistemas y las fuentes de sustento de cientos de familias dedicadas a la pesca artesanal.
En 2023, Velásquez lideró una acción popular por la contaminación del caño El Rosario y la ciénaga de San Silvestre contra varias entidades y empresas. En abril de este año, un juez falló a su favor y ordenó implementar un plan de monitoreo, descontaminación y restauración del cuerpo de agua.
Su defensa del medioambiente, sin embargo, ha tenido un alto costo. En 2021 sufrió un atentado contra su vivienda. Al año siguiente fue atacada mientras realizaba un monitoreo del río Magdalena y, 15 días después, ocurrió un tercer atentado en el que resultó herido uno de sus escoltas.
Actualmente utiliza chaleco antibalas, se moviliza en un vehículo blindado y cuenta con dos hombres de seguridad. Sus hijos también han tenido que estudiar de manera virtual debido a las condiciones de seguridad.
Este año, Velásquez recibió el Premio Nacional de Derechos Humanos 2026 como Defensora del Año. A pesar de las amenazas, asegura que continuará defendiendo el río Magdalena y a las comunidades que dependen de sus aguas.
“Yo simplemente lucho por la verdad y no voy a descansar hasta que se haga justicia”, afirmó la lideresa.