Aunque el municipio registró daños materiales, con 166 viviendas afectadas y tres personas heridas, no hubo víctimas mortales.
Salento, uno de los principales destinos turísticos del Eje Cafetero, busca recuperar a los visitantes que se alejaron tras el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el pasado 10 de agosto.
Aunque el municipio registró daños materiales, con 166 viviendas afectadas y tres personas heridas, no hubo víctimas mortales. Sin embargo, el impacto económico ha sido fuerte para comerciantes, restaurantes, hoteles y trabajadores que dependen del turismo.
Las calles del tradicional pueblo del Quindío, reconocido por sus coloridas casas y por el cercano Valle del Cocora, lucen con muchos menos visitantes de lo habitual. Los empresarios esperan que el turismo vuelva a activarse una vez mejoren las condiciones de acceso a la región.
A la emergencia se suman los cierres por derrumbes de las principales carreteras que conectan el Eje Cafetero con Bogotá y los daños que mantuvieron cerrado el aeropuerto Matecaña de Pereira.
Otros destinos de la región, como Filandia, Montenegro y Quimbaya, también resultaron afectados. El Parque del Café continúa cerrado, mientras Panaca ya reabrió sus puertas.
Los habitantes de Salento hacen un llamado a los viajeros para que regresen y apoyen la economía local. Aseguran que el Valle del Cocora, los restaurantes, alojamientos y los tradicionales vehículos Willys continúan operando con normalidad.