Así lo evidencia el informe de participación electoral entre 2014 y 2023 realizado por la Registraduría Nacional.
Para las elecciones de Congreso del 8 de marzo se abrirán nuevos puestos
de votación: más de 400 urbanos y más de 160 rurales. Los municipios con mayor intensidad de violencia tienden a registrar una baja participación electoral.
La Registraduría Nacional del Estado Civil presentó un informe sobre la
participación electoral en Colombia en las elecciones de Congreso de la República,
presidencia y de autoridades locales entre los años 2014 y 2023.
De acuerdo con el análisis, la participación ha aumentado en las elecciones de
Congreso y presidencia, especialmente en esta última. En la primera vuelta
presidencial pasó de 39,7 % en 2014 a 55,0 % en 2022 y en la segunda vuelta de
47,6 % a 58,2 %. En Congreso, el crecimiento ha sido más moderado, pasando de
44,1 % en 2014 a 48,0 % en 2022. Por su parte, en las elecciones locales la
participación se ha mantenido estable, alrededor del 60 % entre 2015 y 2023.
El informe muestra que la creación de nuevos puestos de votación, especialmente
en zonas rurales, está asociada con mayores aumentos en la participación electoral.
Los municipios donde se abrieron más puestos rurales registran incrementos
promedio más altos en la votación, mientras que aquellos sin nuevos puestos o con
reducciones, presentan variaciones mínimas o incluso negativas. Este patrón
confirma que la expansión de la infraestructura electoral es uno de los mecanismos
más efectivos para mejorar la participación.
“Para las elecciones de Congreso vamos a crecer en 409 puestos urbanos y en 165
rurales. Eso es un desafío para la Registraduría, pero también para la cúpula militar
y el Ministerio de Defensa, de manera que se pueda garantizar no solo la instalación
de esos puestos, sino que la ciudadanía pueda votar, pero más que eso, que pueda
hacerlo libremente”, afirmó el registrador nacional del Estado Civil, Hernán Penagos.
También destacó que la entidad ha implementado estrategias para fortalecer la
participación electoral en Colombia: “Nos hemos dado a la tarea de poner en marcha
mecanismos de inscripción de ciudadanos o actualización del lugar de votación para
los colombianos residentes en el país y el exterior. Además, hemos crecido en
número de puestos y mesas de votación para que más ciudadanos puedan ejercer
su derecho al voto”.
Dos mapas del país: uno elige al presidente, otro elige al Congreso
Las elecciones presidenciales y de Congreso movilizan a territorios distintos del
país. En presidencia, la mayor participación se concentra en los departamentos más
poblados y en las grandes ciudades: Casanare, Cundinamarca, Boyacá, Santander
y Bogotá se ubican en un promedio de participación del 60 % entre 2014 y 2022. En
las elecciones de Congreso el patrón se invierte. Los niveles más altos de votación
se registran en tres departamentos de la región Caribe (Sucre con 65,7 %, Córdoba
con 60,8 % y Atlántico con 56,2 %), junto con Guainía y Vaupés. Por su parte,
Caquetá, Antioquia, Valle del Cauca, Putumayo y Bogotá se ubican entre los de
menor participación, alrededor o por debajo del 45 %.
Lo anterior revela dos mapas distintos del país: las ciudades y los departamentos
más poblados deciden la presidencia, mientras que el Congreso se vota con mayor
intensidad en regiones periféricas y caribeñas. Violencia y participación electoral: una relación territorial
El informe también analiza la relación entre la violencia asociada al conflicto armado,
medida a través de niveles de afectación territorial, y la participación electoral en los
municipios del país. En general, los municipios con mayor intensidad de violencia
tienden a registrar niveles más bajos de participación, lo que evidencia una
asociación relevante entre conflicto y rezago democrático.
Sin embargo, este patrón no es automático. Los datos además revelan que existen
territorios con alta afectación por la violencia que mantienen niveles elevados de
participación, así como municipios con bajos índices de violencia donde la votación
sigue siendo reducida. Esto confirma que la violencia influye, pero no determina por
sí sola el comportamiento electoral.
La baja participación vinculada a los altos niveles de violencia se concentra en
corredores regionales como Arauca, el Pacífico colombiano, el suroriente
amazónico, subregiones de Antioquia, el sur de Córdoba y Bolívar y el Catatumbo,
donde históricamente la relación entre ciudadanía, Estado y democracia ha sido
más frágil.
Durante la presentación del informe, el registrador nacional del Estado Civil, Hernán
Penagos, señaló que los resultados de este análisis son determinantes para activar
rutas de diálogo y acción interinstitucional orientadas a enfrentar la baja
participación electoral, desarrollar estrategias diferenciadas e integrales según las
particularidades territoriales y continuar fortaleciendo los procesos de inscripción de
ciudadanos, así como la expansión de la infraestructura electoral mediante la
habilitación de nuevos puestos de votación en zonas rurales y de difícil acceso.
Información de: Registraduría Nacional del Estado Civil