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La depresión, una crisis mundial

Tristeza y pérdida de interés en las actividades que antes se disfrutaba, son algunos síntomas de esta enfermedad.

La depresión, una crisis mundial

Para algunas personas es un juego decir que tiene la depresión o a su compañero le dio la depresión por una tristeza temporal o pasajera, pero en realidad se debe tener cuidado con este tipo de términos, ya que se trata de un trastorno metal muy frecuente.

Según la Organización Panamerica de la Salud (OPS) “la depresión es una enfermedad común pero grave que interfiere con la vida diaria, en la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida.

La depresión disminuye la capacidad de las personas para hacer frente a los retos cotidianos de la vida y precipita el deterioro de las relaciones familiares, la interrupción de la educación y la pérdida del empleo. En los casos más extremos, los afectados se quitan la vida, aproximadamente un millón de personas se suicidan cada año la mayoría debido a este estado sin diagnosticar o sin tratar”.

Además, se hace notoria con actos como la pérdida de energía; cambio en el apetito; dormir más o menos; ansiedad; concentración reducida; indecisión; inquietud; sentimientos de inutilidad, culpa o desesperanza; y pensamientos de automutilación o suicidio.

Sin embargo, es un problema de fondo el cual puede causarse por una combinación de factores como genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos, se da por la influencia de varios genes que actúan, también algunos tipos de depresión tienden a generarse en familias. De la misma manera, puede ocurrir en personas sin antecedentes familiares con esta complicación, y otras áreas de riesgo.

De hecho, se puede presentar en gente de todas las edades, condiciones sociales, y de todos los países, aun así, no todas las personas con enfermedades depresivas experimentan los mismos síntomas, pues la duración en que se tenga, la gravedad y la frecuencia varían dependiendo de la persona y su condición específicamente.

Según la Organización Mundial para la Salud (OMS), las mujeres son más propensas a la depresión que los hombres, en particular después de dar a luz.

A pesar de todo, por fortuna se puede prevenir y tratar desde un inicio logrando detectar correctamente quién lo padece, la psicóloga Erika Parra dice que desde “la personalidad y de cómo actúa esa persona se puede notar, pues este trastorno se da desde el trabajo, la universidad o el colegio, en donde los estímulos depende de las notas, los rendimientos y la socialización que se tenga, se sufre, al pensar que esa carrera no es para ella o él, o cuando no se obtiene el dinero suficiente, no se tiene el apoyo de los padres, y por la parte emocional, al percibir que nadie gusta de él o ella, y casos similares, la depresión viene por muchas cosas que no se alcanza a imaginar, situaciones como la pérdida de un pariente, que el duelo puede durar 6 meses, pero después de ese momento, un año o más tiempo ya se convierte en trastorno”.

Por lo tanto es necesario conocer las rutas de atención, visitar un consultorio profesional del sistema de salud, si es en alguna Universidad o colegio, ir al psicoorientador, se recomienda poder hablar de cómo se siente, no encerrarse y ahogarse en el sufrimiento, escribirle a un amigo que pueda ayudar a levantarse o volver a ver la vida con sentido, propósito, y alegría, aun cuando hay algunas personas que no lo hacen, se puede colaborar con varias estrategias de cómo expresarlo, a través del dibujo por ejemplo, o acercarse con afecto, de manera tranquila, pasiva, con un vaso de agua o café para entablar una conversación de confianza y sinceridad.

Así también, la OMS indicó que hablar abiertamente sobre la problemática es una buena solución para alentar a que las personas busquen y reciban tratamiento, contribuyendo a reducir la discapacidad, la estigmatización asociada a la enfermedad y el desasosiego que causa esta crisis mundial, que incluso en países con buenos servicios de salud mental, casi la mitad de ellos no lo reciben.