Según la JEP, los hechos hicieron parte de un patrón de violencia sexual y de género utilizado en el marco de la disputa por el control territorial.
La Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, imputó a cinco excomandantes de las extintas FARC por crímenes de guerra y de lesa humanidad relacionados con 68 hechos de violencia sexual y otras violencias basadas en género.
Los señalados fueron comandantes del Frente Sexto y de las columnas móviles Jacobo Arenas y Gabriel Galvis, estructuras que operaban en zonas de Cauca y Valle del Cauca.
La JEP determinó que los excomandantes tuvieron responsabilidad por mando, al considerar que no ejercieron un control efectivo para prevenir, investigar y sancionar los crímenes cometidos por sus subordinados contra mujeres y niñas reclutadas.
Entre los delitos imputados están violación, otras formas de violencia sexual, persecución por motivos de género, tortura y ultrajes contra la dignidad personal.
La investigación también documentó casos relacionados con abortos y métodos anticonceptivos impuestos de manera forzada a mujeres y niñas vinculadas a las estructuras guerrilleras.
Según la JEP, los hechos hicieron parte de un patrón de violencia sexual y de género utilizado en el marco de la disputa por el control territorial y social en esa región del país.
La decisión se suma a otras investigaciones de la JEP sobre crímenes cometidos durante el conflicto armado por integrantes de las extintas FARC. En marzo pasado, antiguos integrantes de la cúpula guerrillera reconocieron su responsabilidad por el reclutamiento y utilización de menores.
Los procesos de la justicia transicional buscan establecer responsabilidades, garantizar los derechos de las víctimas y avanzar en medidas de verdad y reparación.