Estos estudiantes establecieron una huerta con ocho cultivos, con el acompañamiento técnico y formativo de Cormacarena.
A través del Proyecto Ambiental Escolar (PRAE) ‘Raíces de Vida’, más de 20 estudiantes del Liceo Mayor de Villavicencio Jaime Triana Restrepo establecieron una huerta con ocho cultivos, con el acompañamiento técnico y formativo de Cormacarena.
Una zona verde de la Institución Educativa se convirtió en un espacio de aprendizaje y producción de alimentos gracias a la iniciativa ‘Raíces de Vida’, PRAE que promueve la agricultura sostenible y la educación ambiental entre sus estudiantes.
Desde julio de 2026, más de 20 estudiantes de diferentes grados, desde transición hasta once, participan en esta iniciativa, que contó con el acompañamiento de Cormacarena y el apoyo de docentes y padres de familia. Entre todos adecuaron el terreno, instalaron polisombras, construyeron las camas de cultivo, prepararon la tierra y realizaron la siembra de ocho especies: tomate, cilantro, rábano, lechuga crespa, pimentón californiano, albahaca, cebolla larga y pepino cohombro.
“Pusimos las polisombras, armamos las camas, todo desde cero. Pasamos de una zona verde cualquiera a un área viva”, explicó Elías Guzmán, estudiante integrante del PRAE, quien destacó la formación recibida mediante un curso de 80 horas con Cormacarena, que incluyó un módulo sobre el agua desarrollado en la Universidad Santo Tomás.
Durante el proceso, los participantes aprendieron sobre preparación de abonos orgánicos, elaboración de semilleros, siembra directa y adecuación de mezclas para el crecimiento de las plantas. Para preparar el suelo utilizaron estiércol animal, abono procesado, cascarilla y tierra orgánica, incorporando prácticas orientadas al aprovechamiento de materiales y al cuidado de los recursos naturales.
Los resultados de este trabajo ya comienzan a evidenciarse. El cilantro será el primer cultivo en cosecharse y, posteriormente, los productos serán comercializados en los mercados que organiza la institución durante sus eventos. De esta manera, los estudiantes también conocen las etapas de producción de alimentos, el valor del trabajo agrícola y las posibilidades de desarrollar iniciativas sostenibles desde el entorno escolar.
Para Sandra Morales, rectora de la institución educativa, el acompañamiento de Cormacarena ha sido importante para fortalecer el liderazgo y la participación ambiental de los jóvenes.
“Este tipo de proyectos es de gran importancia y gran apoyo que nos ha dado Cormacarena, porque nos ha apoyado directamente con nuestra líder ambiental y con nuestros estudiantes que vienen enfocados al servicio a la comunidad. Estos proyectos ayudan a fortalecer a los chicos esa independencia y ese trabajo autónomo de cuidar nuestra casa común”, expresó.
Con ‘Raíces de Vida’, Cormacarena acompaña procesos de educación ambiental que permiten llevar los conocimientos a la práctica, promover el trabajo colaborativo y fortalecer la participación de las comunidades educativas en el cuidado del entorno.
La huerta escolar se consolida así como un espacio de formación donde los estudiantes aprenden a producir alimentos, aprovechar los recursos y reconocer la importancia de la agricultura sostenible para la protección del ambiente.
Información de: Información de Liceo Mayor de Villavicencio