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Espinaca y lechuga descontaminan agua en estanques piscícola

Estas dos plantas, usadas en un sistema acuapónico para el cultivo de tilapia, lograron disminuir elementos contaminantes como amoniaco y nitrito.

Espinaca y lechuga descontaminan agua en estanques piscícola

Además el sistema mostró que es más eficiente que el monocultivo, pues mientras que para el sistema tradicional se usaron casi 300 m3 de agua, en el acuapónico bastaron solo 60 m3, lo que representa un ahorro del 93 % en el uso de agua.

Estos son algunos de los principales resultados de una investigación, socializada por el ingeniero acuícola Manuel Martín Mariscal, magíster en Ciencias y docente de la Universidad Estatal de Sonora (México), uno de los invitados al Simposio de Acuicultura Sostenible organizado por la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

“Nuestro objetivo era desarrollar un cultivo de tilapia negra, espinaca de agua y lechuga bajo un sistema acuapónico, para evaluar la calidad del agua del efluente y determinar si con la integración de estos dos cultivos vegetales se logra reducir la contaminación ambiental por la producción de tilapia”, detalló.

Para el estudio se usaron 6 tanques circulares para el cultivo de tilapia, acoplados para el sistema acuapónico, en el cual el agua pasa a tres camas rectangulares rellenas de grava y arena para el cultivo de espinaca de agua, y luego a otras tres de lechuga.

El agua proveniente de los tanques se recolectaba en una fosa y luego se bombeaba nuevamente hacia los tanques con tilapia, generando un circuito cerrado bajo un sistema de recirculación de agua.

“Contratamos este sistema con un cultivo de tilapia en un sistema de monocultivo, es decir que en unos tanques teníamos solo las tilapias con recambios normales de agua como se hace en una granja comercial”, explica el ponente.

Agrega que “durante el proceso se monitorearon dos veces al día el oxígeno, la temperatura, el pH y la conductividad eléctrica, tanto en los tanques con tilapias como en las camas con lechuga y espinaca. También se monitoreó el nitrógeno en forma de amoniaco, de nitrito, nitrato y los sólidos suspendidos, lo cual se hacía una vez al día, una vez por semana”.

La cama de espinaca redujo en un 41 % el amoniaco presente en el agua, la cama con lechuga lo redujo en un 37 %, y juntas disminuyeron la concentración de amoniaco en el sistema de cultivo en cerca de un 85 %. Así mismo, juntos lograron disminuir en un 97 % el nitrito y en un 69 % el nitrato.

También se logró disminuir el 93 % de los sólidos generados en los tanques con tilapia, a través de los sustratos usados tanto en la cama de espinaca como en la de lechuga, y con este sistema las tilapias lograron un tamaño superior al 88 % frente al método de monocultivo.

Contaminación en la acuicultura

Cerca del 90 % de la contaminación en la acuicultura se da por compuestos nitrogenados que provienen del alimento usado para engordar a los organismos.

Un estudio de 2005 estimó que 51.000 hectáreas de cultivo de camarón arrojaban al ambiente una cantidad de nitrógeno equivalente a la que producían 1.657.991 personas, y una cantidad de fósforo igual a lo que genera una población de casi 2 millones de personas.

Nitrógeno y fósforos son los principales nutrientes generados en el agua a través del alimento balanceado agregado a los organismos en cultivo (pez, camarón, trucha y tilapia, entre otros). “Parte de ese alimento no se consume y cae al fondo de los estanques o fondos marinos, donde se va degradando desde las 2 horas y se empieza integrar al fondo. Además la orina de los peces tiene una base nitrogenada, por lo que junto a sus heces y alimentos no consumidos van generando una acumulación de nitrógeno y fósforo en el sistema”, explica el magíster.

Mediante la mineralización del nitrógeno este va teniendo una transformación biológica, de tal forma que del nitrógeno molecular se descompone en amonio ionizado y amoniaco; este último en bajas concentraciones puede llegar a ser sumamente tóxico para los organismos en cultivo, y también se transforma en nitrito, otra especie nitrogenada tóxica para los peces.

“La contaminación generada afecta directamente la calidad del agua o del cultivo, y para poder llevarlo a buen término necesitamos mantener la calidad, mediante los recambios de agua, es decir cambiar la contaminada por limpia”, recomienda el investigador.