Doña Juana cambia paisaje y vida rural

Los habitantes de la zona aseguran que deben convivir con moscas, ratas, malos olores, polvo y el ruido de los camiones que llegan al relleno.

Doña Juana cambia paisaje y vida rural

El relleno sanitario Doña Juana, que recibe unas 6.700 toneladas de residuos al día, transformó el paisaje y la vida de los habitantes de Mochuelo Alto, en el sur de Bogotá. La montaña de basura, que ocupa unas 600 hectáreas, sustituyó parte del horizonte que antes permitía contemplar los cerros orientales y ahora convive con viviendas, cultivos y animales.

Los habitantes de la zona aseguran que deben convivir con moscas, ratas, malos olores, polvo y el ruido constante de los camiones que llegan al relleno durante las 24 horas. Brigitte Castiblanco, quien lleva 43 años en Mochuelo Alto, recuerda que durante su infancia podía jugar en los terrenos donde hoy se encuentra la montaña de residuos.

Doña Juana funciona como una obra de ingeniería en la que los residuos son descargados, compactados y cubiertos con arcilla. Además, cuenta con sistemas para recoger y tratar los lixiviados generados por la descomposición de la basura antes de su descarga al río Tunjuelo.

La operación del relleno también genera cuestionamientos por la presencia de insectos. Francy Gómez, profesora de una escuela de la zona, asegura que las moscas se concentran especialmente al mediodía, cuando llega la comida para los estudiantes. Para combatirlas se utilizan trampas adhesivas, aunque habitantes y docentes advierten que estas también pueden atrapar otros insectos.

La situación contrasta con la actividad rural que todavía existe en Mochuelo Alto. Allí se mantienen cultivos de tomates y flores, animales, pequeños emprendimientos y actividades de turismo comunitario, pese a la cercanía con la montaña de residuos.

Según la gerente del operador del relleno, Andrea Pérez Cadavid, más del 60 % de los residuos que llegan diariamente es material orgánico y cerca del 16 % podría ser aprovechado. Por eso, llamó a los ciudadanos a separar correctamente los residuos desde los hogares.

El relleno tendría una vida útil de otros 17 años, mientras la Alcaldía de Bogotá proyecta transformar el territorio mediante el Parque de Innovación Doña Juana, con el objetivo de reducir el enterramiento y aumentar el aprovechamiento de los residuos.

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