¡Decálogo del buen ciudadano en épocas de elecciones!

Aplíquese el siguiente decálogo para cualquier fin. Cúmplase a cabalidad como los mandamientos que son.

¡Decálogo del buen ciudadano en épocas de elecciones!
  1. Cuando se acerquen las épocas electorales, no preste atención. Tiene que pensar en que nada de lo que sucede en el país le concierne, que la política no es importante, que sin importar cuanta relevancia tenga el tema en su realidad inmediata, usted es un ciudadano apolítico (si no ubica el término, revíselo en Google). 
  1. Llegado al punto más cercano de las elecciones y cuando todos a su alrededor estén preocupados por la magnitud de la decisión electoral, haga como que no es con usted, cumpla el primer mandamiento de este decálogo, olvídese de que los demás existen, solo quédese callado y no diga nada, recuerde que todo lo que diga lo hará quedar como un ciudadano ignorante. 
  1. Ya preocupado por no quedar como idiota, prenda la televisión todos los días a la misma hora, y por su puesto no se apure a analizar lo que le dicen desde la caja tonta, un ciudadano que piensa, no es un buen ciudadano. Solo repita. Un ciudadano que piensa, no es un buen ciudadano. Repita. Un ciudadano que piensa no es un buen ciudadano. 
  1. El día de las elecciones, trate de buscar quién le dé un buen precio por su voto. No interesa si no ha leído las propuestas del candidato, leer es de mamertos (Familiarizado con el concepto, úselo cada que pueda para censurar a quien no siga sus precarios pensamientos). 
  1. Si puede vender su voto por unos tamales, procure que sean unos buenos tamales tolimenses, de preferencia con su buena pieza de pollo, de cerdo y de res; o en su defecto véndalo por 20 mil pesos, o 20 pesos por lo de la devaluación de la moneda. 
  1. Cuando ya haya vendido su voto al mejor postor o a la receta mas sabrosa, acuérdese que debe poner de su parte para que su comprador gane, porque no tendría sentido si se gasta el dinero o si se come los tamales (o la lechuga o el mercado) y su ahora candidato no gana. Recuerde, el fraude es de gente inteligente como usted, el vivo vive del bobo. 
  1. Si por azares del destino o la buena providencia le tocó ser jurado de mesa de votación, busque la forma de meter más votos de los que tiene la mesa, no se preocupe, la misión de observación electoral o veeduría ciudadana no le prestará atención, o si se ponen mamertos, no hay problema, nada podrá ser comprobado. Sin embargo, no se deje grabar. 
  1. Si lo pillan en la trampa, indígnese, está en todo su derecho de defender a su comprador, qué sería de su vida sin esos buenos tamales para el fiestón loco que hará terminada la jornada de votación. Grite, llore, discuta y si es necesario, rómpale la jeta al que sea necesario, desvié la atención de su buena voluntad con su candidato. 
  1. Use como argumento de sus acciones el que si su candidato no gana, el país se convertirá en una economía fallida, si su comprador es de derecha, recuerde que es importante decir las palabras: comunismo, socialismo o castrochavismo, aunque usted no tenga idea lo que signifiquen, de todas formas su candidato lo sabe todo como debe ser, y no le mentiría. 
  1. Recuerde que tomada la decisión por su mejor postor, lo mejor que puede hacer es no hacerse cargo de su contribución con la victoria de su comprador, si este último termina siendo un kakistócrata (de Kakistocracia, Google lo saca de la duda). Puede quejarse un día sí y otro no, sobretodo echarle la culpa a quienes votaron por él o ella. 
  1. Como último mandamiento que puede invalidar a los anteriores, recuerde también que puede no ir a votar y así poder seguir quejándose que nada cambiará, no ponga de su parte, total todo será siempre igual. 

Imprímase este decálogo y repártase como es debido, todos debemos saber cómo podemos ser unos buenos ciudadanos de un país. Pero léanlo en privado no vaya a ser que termine siendo un mamerto más de este sistema de censura.