Cormacarena liberó más de 120 animales silvestres

Entre las especies liberadas se encontraban loras reales, pericos, tucanes, tortugas, anfibios y reptiles.

Cormacarena liberó más de 120 animales silvestres

Una nueva oportunidad para regresar a la naturaleza tuvieron más de 120 animales silvestres liberados por Cormacarena en la Reserva Natural Yurumí, ubicada en Puerto López, Meta. Los ejemplares provenían, en su mayoría, de rescates y entregas voluntarias relacionadas con casos de tráfico y tenencia ilegal de fauna en Bogotá.

La jornada se desarrolló mediante un trabajo articulado entre la autoridad ambiental del Meta, la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá y los equipos especializados que participaron en los procesos de atención, traslado y preparación de los animales para su regreso a la vida silvestre.

Entre las especies liberadas se encontraban loras reales, pericos, tucanes, tortugas, anfibios y reptiles. También regresaron a su entorno natural dos ocelotes y una osa palmera, en una acción orientada a contribuir a la recuperación de la fauna y a la conservación de la biodiversidad.

Detrás de cada liberación hay un proceso que requiere atención especializada y una evaluación de las condiciones de cada ejemplar, con el propósito de establecer si cuenta con las capacidades necesarias para sobrevivir en libertad.

Patricia Baquero Torres, subdirectora de Gestión Ambiental de Cormacarena, destacó la satisfacción que representa para los equipos de trabajo observar cómo los animales recuperan su libertad después de haber permanecido en jaulas o guacales.

“Cada vez que escuchamos y vemos cómo los animalitos salen de esas jaulas, de los guacales y vuelan, por ejemplo los pajaritos vuelan hacia los árboles, pues se siente mucha satisfacción. Comprendemos que la labor que estamos realizando tiene sentido, que podemos devolverle a la naturaleza lo que a ella le corresponde”, expresó.

UN LLAMADO A NO TENER ANIMALES SILVESTRES COMO MASCOTAS

La tenencia de animales silvestres en viviendas, aunque algunas personas la consideren una forma de acercarse a la naturaleza, puede afectar su bienestar y comprometer sus posibilidades de supervivencia. La captura, el transporte y el cautiverio pueden someterlos a condiciones inadecuadas y alejarlos de los ecosistemas y recursos que necesitan para alimentarse, refugiarse y reproducirse.

Además, estas especies cumplen funciones esenciales en el equilibrio ambiental, como la dispersión de semillas, la polinización y la regulación de las dinámicas naturales de los ecosistemas.

Paola Campo, propietaria de la Reserva Natural Yurumí, invitó a la ciudadanía a asumir un compromiso con la protección de la fauna y a reconocer el valor ecológico de cada especie.

“Un ave tiene una función ecosistémica, ecológica, biológica de dispersión de semillas, de polinización y por eso nosotros deberíamos respetarla, deberíamos cuidarla, deberíamos protegerla. Y eso es una invitación a no domesticar animales silvestres, a no traficarlos, a cuidarlos, a respetarlos. Y realmente darles el valor que tienen en nuestra existencia”, señaló.

La liberación de estos más de 120 ejemplares representa un avance en los procesos de recuperación de fauna silvestre y, al mismo tiempo, un llamado a prevenir el tráfico ilegal y la tenencia de especies en cautiverio.

Cormacarena reiteró la importancia de que la ciudadanía informe a las autoridades ambientales sobre posibles casos de tráfico o tenencia ilegal de animales silvestres, para facilitar su atención y contribuir a la protección de la biodiversidad del Meta.

La fauna silvestre cumple su función en los ecosistemas cuando permanece en su entorno natural. Protegerla significa respetar su libertad, evitar su comercialización y permitir que continúe desarrollando sus comportamientos naturales.

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