Una nueva confesión reactivó las preguntas sobre quién ordenó el doble crimen de dos jóvenes halladas desmembradas en Cali en 2022.
La investigación por el asesinato y desmembramiento de Elizabeth Alejandra Rojas y Karen Gissel Canelo Guevara volvió a cobrar fuerza tras las recientes declaraciones de Jhon Michael Lenis, uno de los dos capturados por los hechos ocurridos el 19 de agosto de 2022 en Cali. Su testimonio, entregado al programa Más Allá del Silencio, planteó que el crimen habría sido ordenado por “mandos superiores” ligados al tráfico de armas, una versión que abre nuevas líneas sobre el móvil del doble homicidio.
Las jóvenes, de 17 y 21 años, habían sido reportadas como desaparecidas luego de desplazarse desde Yumbo hacia la capital vallecaucana. La alarma de sus familias activó una búsqueda que terminó pocos días después, cuando habitantes de Siloé notificaron a las autoridades sobre restos humanos encontrados en una alcantarilla. Los análisis forenses confirmaron que los tejidos correspondían a las dos mujeres.
La investigación tomó rumbo gracias a una fotografía publicada por las víctimas en Facebook el día de su desaparición. La imagen permitió a los investigadores cotejar las prendas con registros de cámaras de seguridad y reconstruir su trayecto. Las grabaciones mostraron que ambas llegaron a la estación Brisas de Mayo del MIO Cable y posteriormente ingresaron a la vivienda de Germán Evelio Yáñez, alias ‘El Enano’, y su hijo Jhon Michael Lenis.
Con estos elementos, los dos hombres fueron capturados el 11 de octubre de 2022. Aunque no aceptaron los cargos, un juez les imputó homicidio agravado y desaparición forzada. Sin embargo, sus actitudes durante el proceso generaron molestias entre los familiares, quienes los describieron como desafiantes y burlones frente a la autoridad.
Keidy Liseth Garzón, hermana de una de las víctimas, relató cómo se produjo el hallazgo inicial. Explicó que en la alcantarilla se encontraron órganos y una blusa femenina que inicialmente fueron confundidos con restos de un animal. La confirmación llegó luego, cuando identificó el útero de su hermana, quien era madre de un niño de cuatro años.
Garzón sostuvo que no conocía a los señalados y que sospecha que el consumo de sustancias pudo influir en los hechos. Para ella, la confesión divulgada ahora no solo revive el dolor, sino que reclama respuestas sobre la presunta participación de una estructura criminal mayor y sobre por qué las jóvenes fueron seleccionadas como objetivo.
Tomado de Bluradio