En medio de una situación apremiante por la sequía empieza el Congreso de Andesco Su presidente abordó la problemática que aumenta el riesgo de apagón
Ante un fenómeno de El Niño que podría ser muy fuerte, se tenía la expectativa de racionamiento de energía, pero ahora también existe ese riesgo con el agua. ¿Qué más podemos esperar los colombianos?
Camilo Sánchez: El racionamiento de agua es por el fenómeno de El Niño. Hay racionamiento para el consumo en algunas regiones del país, pero también para la generación hidráulica porque ya se ha ido utilizando el agua para esa actividad, y al no haber nuevas y abundantes lluvias, se agotan los embalses.
Por consiguiente, vamos a tener que generar más energía de forma más anticipada de lo que esperábamos a través de plantas térmicas.
En la Costa Caribe ya tenemos apagones que se llaman cortes programados, porque hay un desfase entre la oferta y la demanda, y porque la transmisión de energía se está sobrecargando; entonces se requiere hacer mantenimientos en esos municipios.
Esos mantenimientos ya venían desde antes y no lo hicimos tan público porque no queríamos asustar a los colombianos. Ahora tenemos que contarle al país que, por cuenta del gobierno anterior, llegamos a estas situaciones en las que, muy difícilmente, vamos a lograr pasar sin apagón, si no logramos ahorrar la energía, como se está previendo, en un 10 %.
Cada uno tiene que poner su granito de arena, especialmente en el centro del país, donde en estos momentos no hay temperaturas tan altas como en el Caribe.
SEMANA: Es decir, ¿podría decirse que ese racionamiento en Antioquia es para ahorrar agua para generar energía?
C. S.: Hay de las dos. Hay municipios en los que, por el fenómeno de El Niño, tienen dos reservorios: uno es para consumo humano y otro para generación eléctrica. En ambas circunstancias, por el evento climático, se han ido utilizando esas reservas.
La parte de agua se consume en tres meses. Ese es el problema. Por eso nos preocupan mucho noviembre, diciembre y enero, porque vamos a tener que generar todo a través de térmicas y necesitamos el apoyo nacional para que no tengamos un apagón que puede costar dos puntos del PIB, que son casi 40 billones de pesos.
C. S.: La energía, fundamentalmente, está más cara porque perdimos la soberanía energética por cuenta de la ideología del gobierno Petro, que decidió salvar el mundo. Finalmente, no salvó el mundo: lo que dejamos de producir nosotros lo producen otros países vecinos.
Lo triste es que perdimos regalías e impuestos por más de 32 billones de pesos. Menos mal nos dejaron adormecida a Ecopetrol, que era una de las empresas más importantes.
La lección es que nosotros tenemos que hacer nuestra transición a través de lo que tenemos: carbón, petróleo y gas, y hacer todo el proceso.
Por ahora, como vamos a generar energía con térmicas, que a su vez tienen que utilizar fundamentalmente gas y líquidos, esto hace que el costo sea superior al que hubiéramos tenido si la disponibilidad de gas nacional fuera mayor y se necesitara importar menos.
SEMANA: Pero la situación se venía enfrentando sin más peso para los usuarios.
C. S.: Fue una gran labor la que hicieron desde las regiones. Nuestras empresas, las grandes, ayudaron —como Plan Padrino— a las empresas pequeñas, en el caso de acueductos y energía.
Se mostró que estas empresas estaban realmente preparadas para cualquier contingencia. La muestra es que ya las de comunicaciones se sienten operando casi al 100 % en todo el territorio.
Se está viendo que la energía, las nuevas torres y los procesos que hay que desarrollar están avanzando. Pero ahora lo que necesitamos es una mayor cantidad de generación de energía hacia el futuro, para poder tener más oferta. De esa manera se lograría que los precios ayudaran a bajar tarifas para el usuario.
SEMANA: Esos costos adicionales por daños a la infraestructura, en el caso del terremoto, ¿al final quién los va a asumir? ¿En algún momento llegarán al consumidor?
C. S.: Normalmente, lo que han hecho nuestras empresas es asumir esos costos de más, pero también hay que entender que existen otros con los que no habrá más remedio que meterlos a la tarifa.
Hemos hecho un esfuerzo muy grande porque sabemos que al usuario hay que cuidarlo. En un momento crítico como el que estamos viviendo, no tenemos oportunidades de incremento, como la gente cree. Las empresas no son las interesadas en que suban las tarifas. Sabemos que no es el momento adecuado, pero tampoco se puede desconocer el problema heredado del gobierno anterior.
Estamos haciendo esfuerzos muy importantes y buscando que las tarifas sean incrementadas lo menos posible en las regiones del país, pues, en general, en toda Colombia, el 80 % de los colombianos ganan menos de dos salarios mínimos.
SEMANA: En relación con la coyuntura de incendios forestales como el de Villa de Leyva, ¿qué alerta tienen las empresas de servicios públicos?
C. S.: Nuestras empresas están cuidando los bosques y ayudando a proteger las fuentes de los ríos. Por ello, estamos pidiéndole a la ciudadanía que sea vigilante para que no haya gente como la que están señalando, de haber generado los incendios en algunas regiones del país.
Un bosque se demora muchos años para crecer, pero se pierde en un cerrar de ojos.
Los grandes bosques de este país los están generando las empresas de servicios públicos. Se puede ver desde la Empresa de Acueducto de Bogotá y de Energía, hasta nosotros como gremio Andesco, donde tenemos nuestro bosque que estamos manteniendo y creando.
Estamos pidiendo que evitemos la tala de los bosques para sembrar cultivos ilícitos, que fue uno de los grandes problemas en estos últimos cuatro años.
SEMANA: Por ahora, ¿hay riesgos de que en estos incendios se quemen cables y todo lo que tiene que ver con la infraestructura de servicios públicos?
C. S.: En esos incendios siempre habrá algunas pérdidas importantes, pero lo importante es que nuestras empresas están listas para avanzar rápidamente y solucionar el problema.
Estamos buscando que ojalá no suceda porque ni terremotos, ni incendios, ni cosas por el estilo son fácilmente prevenibles.
SEMANA: ¿Cuánto les debe el Estado al sector, por concepto de subsidios aplicados a los estratos 1, 2 y 3, y por deudas de servicios públicos prestados al Estado?
C. S.: Uno de los grandes problemas que tocan el tema financiero es proveniente de Air-e. La ministra María Nohemí Arboleda hizo lo necesario para dejar 1,5 billones de pesos asignados a Air-e, que es algo diferente al de los subsidios.
Los subsidios se están incluyendo en el presupuesto, priorizando con el ministro de Hacienda hacia el futuro los recursos, ya que es muy importante tener la liquidez tanto para las térmicas como para las empresas transmisoras y generadoras, que en este momento requieren evitar llegar a un apagón financiero.
SEMANA: ¿Cuáles son las cifras actuales sobre cobertura y qué plan proponen para ese cierre de brechas que mencionó como tarea?
C. S.: Sobre las brechas existentes hablaremos en el Congreso de Andesco. Lo importante es que tenemos ya coberturas que son envidiables en Latinoamérica. Aquí el problema es que hay muchos municipios de la periferia donde no hay tanta gente y estamos buscando llegar, pero esa última milla es la más costosa.
Por lo pronto, quiero resaltar que nuevamente volvimos a tener la tranquilidad y las ganas de invertir mientras no se cambien las reglas de juego y no se pierda la seguridad jurídica para esos inversionistas. Las inversiones nuestras no son de un año para otro: son de 20, 30 y más años. Además, la ventaja de esto es que son obras que no se pueden poner y quitar. Por eso, la única solución es la seguridad jurídica, porque vamos a competir ahora con Venezuela y con otros países por la inversión hacia el futuro.En ese sentido sí que es importante revisar el tema del ahorro, porque necesitamos que los colombianos hagamos ese esfuerzo.
Información de: Semana.com