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Colombia autoriza piloto de fumigación aérea

La resolución publicada en el Diario Oficial establece que el plan piloto tendrá un cupo máximo de 1.000 hectáreas efectivamente tratadas.

Colombia autoriza piloto de fumigación aérea

El Consejo Nacional de Estupefacientes de Colombia autorizó un plan piloto para evaluar nuevamente la aspersión aérea como herramienta contra los cultivos ilícitos, esta vez utilizando glufosinato de amonio, un herbicida clasificado como moderadamente peligroso por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La decisión revive uno de los debates más controvertidos de la política antidrogas colombiana, después de que la fumigación aérea con glifosato fuera suspendida definitivamente en 2017 por orden de la Corte Constitucional debido a cuestionamientos relacionados con sus posibles efectos sobre la salud y el medioambiente.

Sin embargo, el Gobierno sostiene que el nuevo procedimiento no significa el regreso generalizado de las fumigaciones aéreas. La resolución establece que se trata de una fase experimental, controlada, limitada y temporal, cuyo propósito será obtener evidencia científica antes de considerar cualquier eventual decisión de mayor alcance.

Un máximo de 1.000 hectáreas

La resolución publicada en el Diario Oficial establece que el plan piloto tendrá un cupo máximo de 1.000 hectáreas efectivamente tratadas.

La operación tendrá una duración de hasta siete días calendario, contados a partir de la fecha en que se suscriba el acta de inicio, un documento cuya fecha todavía no ha sido establecida públicamente.

La aplicación se realizará mediante aeronaves tripuladas y estará limitada exclusivamente a los polígonos que sean habilitados para la operación.

La ejecución estará a cargo de la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional (Diran), que deberá cumplir con los requisitos establecidos para este tipo de operación.

Entre ellos están los instrumentos ambientales, las autorizaciones aeronáuticas y los protocolos sanitarios, ambientales, sociales y de seguridad.

El Gobierno dice que no reactivará las fumigaciones

Uno de los puntos centrales de la resolución es que el plan piloto no puede interpretarse como una reanudación general de las fumigaciones aéreas.

El Consejo Nacional de Estupefacientes estableció expresamente que la prueba no constituye la reanudación, adopción ni autorización definitiva de un programa de alcance nacional.

El propósito es evaluar el comportamiento del nuevo herbicida bajo condiciones controladas y obtener información que permita determinar si puede utilizarse de manera efectiva y con qué riesgos.

Entre los aspectos que serán estudiados están la eficacia del producto para combatir los cultivos ilícitos, la precisión de las aplicaciones y la posible deriva del herbicida fuera de las áreas previstas.

También se analizarán sus eventuales impactos sobre la salud y el medioambiente.

De esta manera, la autorización no implica que Colombia haya decidido volver a utilizar de manera permanente la fumigación aérea como mecanismo de erradicación.

¿Qué herbicida se utilizará?

El producto autorizado para esta fase experimental es el glufosinato de amonio 200 SL.

La sustancia es diferente al glifosato, herbicida utilizado durante años en Colombia para combatir principalmente los cultivos de coca.

Según la clasificación de toxicidad de la OMS citada en la resolución, el glufosinato de amonio pertenece a la Clase II, considerada moderadamente peligrosa.

El glifosato, por su parte, está clasificado en la Clase III, correspondiente a sustancias ligeramente peligrosas dentro de esa escala.

El nuevo herbicida tampoco está permitido en la Unión Europea, según la información incluida en el documento.

La elección del producto es precisamente uno de los elementos que diferencian este plan piloto de las antiguas operaciones de aspersión con glifosato.

Una zona reservada para la prueba

El área destinada al experimento estará ubicada en un solo departamento del país, en una zona cercana a una instalación de la fuerza pública.

No obstante, el Gobierno decidió mantener bajo reserva las coordenadas exactas del lugar, así como información sobre la extensión específica del área, las rutas de vuelo y el cronograma detallado de las operaciones.

La resolución argumenta que divulgar esos datos podría comprometer la seguridad de la operación y del personal que participe en ella.

Por lo tanto, aunque ya se conocen las condiciones generales de la prueba, no se ha revelado públicamente la ubicación exacta donde serán realizadas las aplicaciones.

Áreas protegidas quedarán excluidas

El plan también establece restricciones para evitar que la aspersión se realice en determinadas zonas.

Los polígonos seleccionados deberán excluir áreas protegidas y determinados ecosistemas, de acuerdo con los criterios establecidos para la operación.

Además, deberán evitarse lugares donde pueda existir una afectación directa a comunidades étnicas que requieran consulta previa.

La resolución establece que si durante la preparación de una operación las autoridades identifican una posible afectación de este tipo, el polígono correspondiente deberá ser suspendido.

Esta condición busca incorporar dentro del proceso los aspectos ambientales y sociales antes de que se realice cualquier aplicación.

Colombia suspendió el glifosato

La fumigación aérea fue durante años una de las principales herramientas utilizadas por Colombia para combatir los cultivos ilícitos, especialmente los cultivos de coca.

Sin embargo, durante el Gobierno de Juan Manuel Santos, las aspersiones con glifosato fueron suspendidas en 2015 debido a preocupaciones relacionadas con sus posibles efectos sanitarios.

Dos años después, en 2017, la suspensión se volvió definitiva por decisión de la Corte Constitucional.

La decisión estuvo relacionada con los cuestionamientos sobre los posibles efectos del glifosato en la salud de las poblaciones campesinas y en el medioambiente.

Desde entonces, las autoridades colombianas han utilizado principalmente mecanismos como la erradicación manual y los programas de sustitución voluntaria de cultivos.

La posibilidad de recuperar la aspersión aérea, sin embargo, ha continuado presente en el debate nacional como una alternativa frente al crecimiento de los cultivos de uso ilícito.

El objetivo es obtener evidencia

La nueva estrategia busca responder una pregunta que ha estado en el centro de la discusión: si un herbicida diferente al glifosato puede utilizarse mediante aspersión aérea para combatir los cultivos ilícitos bajo condiciones controladas.

Por ello, la resolución pone el énfasis en la generación de evidencia.

Las autoridades deberán evaluar qué tan eficaz es el glufosinato de amonio para alcanzar el objetivo de erradicación, qué precisión tienen las aplicaciones desde aeronaves y cuál puede ser el comportamiento del producto cuando se produce una eventual deriva.

También deberán analizar los posibles riesgos para la salud y el medioambiente.

Los resultados de esta fase experimental serán determinantes para cualquier discusión posterior sobre la posibilidad de ampliar la utilización de este mecanismo.

Una decisión que vuelve a abrir el debate

La autorización vuelve a colocar la fumigación aérea en el centro de la política antidrogas colombiana.

Durante años, el país ha enfrentado el dilema entre recurrir a métodos de erradicación forzosa y priorizar alternativas como la sustitución voluntaria de cultivos.

La aspersión aérea con glifosato fue uno de los mecanismos más utilizados durante el combate contra los cultivos de coca, pero también generó una fuerte controversia por sus posibles consecuencias sobre comunidades rurales y ecosistemas.

Ahora, el Gobierno plantea una alternativa basada en un producto diferente y en una prueba de alcance limitado.

La decisión, sin embargo, no supone todavía la autorización de un programa nacional.

Una resolución firmada en agosto

La resolución que dio luz verde al plan piloto fue firmada el 18 de agosto y se conoció después de la visita a Colombia del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.

El documento establece las condiciones bajo las cuales podrá desarrollarse la fase experimental y deja claro que cualquier eventual ampliación requeriría decisiones posteriores.

Por ahora, el plan contempla solamente una operación limitada a un máximo de 1.000 hectáreas y hasta siete días de duración.

La Diran deberá cumplir los requisitos ambientales, sanitarios, aeronáuticos y de seguridad antes de comenzar las aplicaciones.

El resultado marcará el siguiente paso

El Gobierno colombiano busca que la prueba permita contar con información técnica antes de decidir si existe algún fundamento para implementar un programa de mayor alcance.

La evaluación incluirá tanto la efectividad del herbicida como los posibles riesgos asociados a su aplicación aérea.

También serán determinantes las restricciones ambientales y sociales establecidas para la selección de las zonas.

Por ahora, la autorización representa únicamente una fase experimental. La resolución no permite concluir que Colombia haya retomado las fumigaciones aéreas de manera generalizada.

El país entra así en una nueva etapa de evaluación de una herramienta que fue suspendida hace casi una década, pero que continúa formando parte del debate sobre cómo enfrentar los cultivos ilícitos.

El resultado de este plan piloto será clave para determinar si el glufosinato de amonio puede convertirse en una alternativa viable o si las autoridades deberán mantener su política centrada en otros mecanismos de erradicación y sustitución.