Sobre esa transferencia, la Fiscalía recogió la declaración ante las autoridades de Ayala, quien negó haber solicitado un servicio de mensajería ese día de abril de 2025. Indicó, por su parte, que es propietario de "un almacén veterinario" y explicó que, en ocasiones, cuando no dispone de efectivo para devolver "cambio a los clientes", realiza transferencias por Nequi.
En las pruebas conocidas por EL TIEMPO se precisó que, tras esto, el hombre revisó sus archivos y señaló que para esa fecha atendió a dos mascotas de Zulma Guzmán, la principal sospechosa por la muerte de las dos menores que consumieron frambuesas envenenadas con talio en Bogotá y quien escapó del país, para posteriormente ser hallada en Londres por las autoridades.
De acuerdo con el hombre que realizó el envío, por el valor del servicio, “es probable que la transferencia de $12.000 haya sido realizada por solicitud de ella por el cambio del dinero con el pagó la atención de las mascotas”.
En su testimonio también informó que días después se presentó en la veterinaria un hombre que dijo ir por encargo de Zulma Guzmán, con el fin de recoger los "originales" de la atención médica de las mascotas, porque ella "viajaba hacia Argentina".
¿Cómo se encontró la conexión con Zulma Guzmán? El registro del teléfono
Para hilar las conexiones del caso, la Fiscalía reconstruyó el uso del número telefónico desde el cual se solicitó el servicio de mensajería. A través de una búsqueda en la empresa de telefonía Claro, la entidad estableció que el abonado estaba registrado a nombre de un distribuidor de SIM card y que, para la fecha de la entrega, se encontraba asociado a un abonado telefónico de Argentina.
El expediente consigna que ese número registró llamadas el 3 de abril de 2025 con el celular a un repartidor y el 5 de abril, cuando, desde el mismo número, se pidió otro servicio de mensajería.
El expediente, por su parte, ubicó el origen del paquete envenenado en la dirección Calle 93 B No. 18, donde funcionan varias oficinas, entre ellas una tienda esotérica atendida por una persona llamada Jeisson Rosas.
En entrevista, Rosas señaló que conocía a Zulma Guzmán, a quien había atendido en varias oportunidades.
Indicó que ella "le ha consultado en varias ocasiones por problemas derivados de una relación sentimental con un hombre casado y que ella no entendía por qué, si la esposa de dicho hombre ya se había muerto, él no quería seguir. Igualmente recuerda haberla atendido en una ocasión que llegó bastante molesta porque vio a ese hombre con otra mujer".
Se conoció que, según el análisis de las ubicaciones técnicas del abonado celular identificado, se permitió establecer que el 3 de abril registró conexión en la "celda de nombre BOG.DANN94", zona donde funciona la tienda esotérica; el 4 de abril en "la celda BO.CHAPINERO.3", donde se encuentra la veterinaria; y el 5 de abril "en la celda BOG.SANLUIS", área donde está ubicado un consultorio odontológico desde el cual se solicitó otro servicio de mensajería.
Según la Fiscalía, el 5 de abril, a la hora en que fue recogido el envío, Zulma Guzmán se encontraba en ese último edificio.
La entidad indicó, además, que se conoció que uno de los correos electrónicos asociados a uno de los pedidos de mensajería fue utilizado en redes abiertas para hacer consultas relacionadas con químicos como el talio y procesos de comercialización. Esa información fue eliminada posteriormente y no ha sido posible recuperarla.