Las ventas de carros eléctricos aumentan en Colombia, pero la infraestructura de carga sigue siendo un reto ¿Dónde y cuánto cuesta cargar un vehículo?
Las ventas de vehículos eléctricos en Colombia experimentaron un impresionante aumento del 237% en el acumulado de enero y febrero de 2025, con un total de 2.061 unidades vendidas. Este crecimiento, impulsado en parte por incentivos tributarios y el menor costo de carga en comparación con los vehículos de gasolina, ha destacado el creciente interés por la transición hacia energías más sostenibles.
Sin embargo, a pesar del aumento en la adopción de estos autos, persisten ciertas dudas y temores en los colombianos. Un aspecto crucial para el avance de esta tecnología es la infraestructura de carga, que aún se enfrenta a desafíos para ofrecer una cobertura completa en todo el país. Aunque ya existen opciones para cargar los vehículos eléctricos, estas son limitadas y deben expandirse rápidamente para satisfacer la creciente demanda.
En cuanto a las opciones de carga, los usuarios pueden optar por tres métodos principales: cargar en casa, en estaciones públicas y en electrolineras privadas. Cargar en casa es la opción más económica, con un costo por kWh que varía entre $650 y $1.000. A pesar de ser accesible, requiere de la instalación de un punto de carga privado, lo que implica un costo adicional de entre 2 a 3 millones de pesos.
Por otro lado, las estaciones públicas, que han aumentado en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, ofrecen tarifas que van desde los $900 hasta $1.200 por kWh. Aunque algunas estaciones públicas son gratuitas, otras cobran el costo de la carga junto con el estacionamiento, lo que puede aumentar el precio total de la carga.
Finalmente, las electrolineras privadas, como las que ofrecen Terpel Voltex y EPM, son las más caras, con precios que oscilan entre $1.300 y $1.800 por kWh. Sin embargo, estas estaciones de carga rápida permiten recuperar gran parte de la batería en poco tiempo, siendo ideales para viajes largos o para aquellos que necesiten recargar rápidamente.
A pesar del costo y la disponibilidad limitada, los beneficios económicos a largo plazo son evidentes. Por ejemplo, cargar un vehículo eléctrico en una estación pública es mucho más económico que llenar el tanque de un auto a gasolina. Esta diferencia es clave para quienes buscan ahorrar a largo plazo y reducir su huella de carbono.
Tomado de Bluradio