Pasto se convirtió en un museo a cielo abierto durante el Carnaval, personajes ancestrales y creatividad marcaron la realización de las festividades.
La capital nariñense vivió una nueva edición del Carnaval de Negros y Blancos, una de las festividades culturales más importantes del país, que volvió a concentrar miles de asistentes en las principales calles de la ciudad durante los primeros días de enero.
La celebración, reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, se desarrolló con una amplia agenda de desfiles, comparsas y expresiones artísticas que resaltaron la identidad cultural del sur del país.
Las jornadas centrales del carnaval se llevaron a cabo entre el 2 y el 7 de enero, periodo en el que se realizaron los eventos más concurridos, como el desfile de mitos y leyendas y el desfile magno.
En estos recorridos, carrozas, colectivos artísticos y agrupaciones culturales presentaron propuestas inspiradas en relatos tradicionales, figuras simbólicas y expresiones propias de la región andina, en un formato que combinó arte, música y participación ciudadana.
De acuerdo con cifras entregadas por las autoridades locales, alrededor de 250.000 visitantes llegaron a Pasto durante la temporada del carnaval, lo que representó un movimiento significativo para la economía de la ciudad.
Sectores como el comercio, la hotelería, la gastronomía y el transporte reportaron una mayor actividad frente a otros periodos del año, consolidando a la festividad como uno de los principales motores económicos y turísticos de la región.
El componente cultural del carnaval se reflejó en la participación de decenas de comparsas y colectivos que trabajan durante meses en la elaboración de vestuarios, coreografías y carrozas.
Estas expresiones buscan preservar y transmitir tradiciones que forman parte del patrimonio cultural local, al tiempo que se adaptan a nuevas narrativas y formatos visuales. Para los organizadores, el evento no solo es una celebración popular, sino también un espacio de formación artística y de fortalecimiento comunitario.
Desde el punto de vista institucional, la Alcaldía de Pasto y las entidades encargadas de la logística destacaron el desarrollo ordenado de las actividades y el acompañamiento en temas de seguridad, movilidad y atención al visitante.
El despliegue de planes especiales permitió manejar la alta concentración de público en los puntos estratégicos de la ciudad y garantizar el normal desarrollo de los eventos programados.
El Carnaval de Negros y Blancos, que este año conmemoró 100 años de historia en sus expresiones organizadas, continúa consolidándose como una de las celebraciones culturales más relevantes de Colombia.
Más allá del espectáculo, la festividad reafirma su papel como una plataforma de proyección cultural, un espacio de encuentro ciudadano y un factor clave para el posicionamiento de Pasto en el panorama cultural nacional e internacional.
En Pasto, cada año, esta fiesta renueva el tejido social y cultural que une a una ciudad con sus tradiciones más arraigadas.