La artista llanera María Longa pinta mural contra la xenofobia para el Consulado de Colombia en Chile, un arte que cruza fronteras
El 30 de enero de 2026, los muros de la Biblioteca Municipal de Renca, en Chile, dejaron de ser solo un espacio público para convertirse en un relato vivo de identidad, migración y memoria. Allí se inauguró el mural “Somos Pacífico”, una obra de gran formato realizada por la artista colombiana María Fernanda Cruz Moreno, conocida en el circuito artístico latinoamericano como María Longa, muralista nacida en Puerto López, Meta, y criada entre distintos barrios de Villavicencio.
El mural fue financiado por el Consulado de Colombia en Chile y el Gobierno Nacional de Colombia, en el marco del proyecto Casa Colombia.
La historia de María Longa está atravesada por el arte desde antes de nacer. Hija de una profesora y licenciada en Artes Plásticas de la Universidad de La Sabana, creció entre pinceles, colores y lienzos. “Desde la barriga ya estaba involucrada con el arte”, cuenta la artista, al recordar que su madre fue su primera escuela, antes de que el camino autodidacta marcara con fuerza su lenguaje visual.

“He ido poniendo el foco en las minorías que la sociedad normalmente invisibiliza”, explica.

“Acá el muralismo además de estético, es político”, afirma.
Esa experiencia transformó su obra. En un contexto de fuerte xenofobia y racismo, especialmente contra comunidades migrantes afrodescendientes, María Longa decidió que su pintura debía tomar partido. En Chile conoció de cerca a migrantes afrocolombianos provenientes del Pacífico-Buenaventura, Cali y otras zonas golpeadas por el conflicto armado— y entendió que su arte podía ser una herramienta de respaldo y visibilización.
De ese proceso nace “Somos Pacífico”, el mural inaugurado en el marco del proyecto Casa Colombia, una iniciativa impulsada por el Gobierno del presidente Gustavo Petro para apoyar a colombianos y colombianas en el exterior y promover la diversidad cultural. María Longa fue la única muralista seleccionada en Chile para este proyecto.

“Lo hice enfocado en la xenofobia que se vive acá (...) La mayoría de compatriotas en Chile son afro, muchos llegaron buscando refugio del conflicto armado”, explica la artista.

La conexión con su tierra, dice, fue inevitable. En cada mural siempre aparece una planta, una fruta o un símbolo colombiano. “Este mural fue una conexión brutal con mi país”, afirma.

El mural “Somos Pacífico” queda ahora como testimonio permanente de esa historia: la de una artista llanera que cruzó fronteras para aprender, denunciar y abrazar desde el color; la de una migración que no solo busca refugio, sino que también aporta, transforma y embellece. En un espacio público de Renca, Colombia y Chile dialogan en spray, memoria y dignidad.
Información de: We Love Villavo