A prisión hombre por abusar sexualmente de sus hijas y ponerlas aguantar hambre

El Juzgado Segundo Penal del Circuito de Villavicencio condenó a Julio Cesar Cortez Salgado, a 375 meses en prisión luego de ser hallado materialmente responsable de los delitos de acceso carnal violento en concurso homogéneo, sucesivo y heterogéneo con incesto.

Los hechos fueron puestos en conocimiento de las autoridades luego que una menor de 17 años rompió su silencio y reveló a su tía la escalofriante historia de cómo su padre, abusaba sexual y físicamente de ella desde que tenía 9 años y de sus otras dos hermanas y que producto de esa aberración nació una niña, siendo nieta, hija, hermana y sobrina, al mismo tiempo.

Testificó que el hombre intimidaba con armas y amenazaba de muerte obligándolas a tener relaciones como una pareja de esposos. Todo empieza desde que el hombre sometió a la misma tortura a su esposa, madre de las hijas.

Una hermana del hombre también fue víctima de sus aberraciones sexuales en Bogotá donde siempre han residido.

Cortez Salgado, quien actualmente se encuentra recluido en la cárcel la Picota, había salido en el 2010 mediante un permiso toda vez que purgaba otra condena de ocho años.

En otros apartes, el expediente judicial describe que el depravado sujeto trajo a una de sus hijas al Llano con la promesa de ponerla a estudiar y colaborarle económicamente dependiendo de lo que ganara, pero con la advertencia de que no podía tener novio.

“mi papá compró unas pastas y me puso a planificar, me pegaba mucho y me amenazaba de que si yo contaba algo, encerraba a mis hermanas y mi sobrina y nos prendía candela, porque él decía que primero muerto que volver a la cárcel” contó la víctima a la Fiscalía.

En otros apartes de la conmovedora y dolorosa historia, describe que cuando el hombre estaba rabioso la ponía a pedir comida en la calle o la obliga ir a los restaurantes a que le regalaran sobrados y la ponía a dormir donde les diera la noche en recorridos que hicieron por Villavicencio, Restrepo, Puerto Gaitán, en el Meta y Yopal en el Casanare.