Convierte el autocuidado en una estrategia práctica de equilibrio y resiliencia frente a las exigencias académicas, laborales y emocionales.
El 2025 dejó una sensación común: agendas saturadas, pantallas encendidas todo el día y la presión constante por rendir más. En medio de ese ritmo acelerado, muchas personas se preguntan cómo sostener el bienestar sin que la exigencia diaria pase factura.
La respuesta está en el autocuidado. La profesora y psicóloga del Politécnico Grancolombiano, Natalia Turriago, insiste en que planear un hábito permite “darle sentido a lo que queremos integrar a la rutina antes de implementarlo”, anticipando dificultades y facilitando el aprendizaje.
El autocuidado no es una lista de tareas imposibles, sino una construcción diaria que se adapta a cada persona. Y para iniciar el 2026 con energía y equilibrio, aquí van 10 hábitos sencillos y sostenibles que pueden marcar la diferencia:
Integrar estos hábitos en la rutina diaria ayuda a mantener equilibrio, prevenir deterioros silenciosos y fortalecer la capacidad de respuesta ante la presión académica, laboral y emocional. El 2026 puede ser el año en que cada persona decida cuidar(se) mejor: con rutinas sencillas, constancia flexible y un compromiso real con su salud emocional y física.