El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado 10 de agosto deja, hasta el momento, 289 personas fallecidas, 4.187 heridas y 143 perdidos
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, informó este lunes que el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado 10 de agosto deja, hasta el momento, 289 personas fallecidas, 4.187 heridas y 143 desaparecidas, aunque las autoridades mantienen las labores de búsqueda y rescate en las zonas más afectadas.
La cifra de fallecidos entregada por el mandatario es inferior a la reportada horas antes por el Instituto de Medicina Legal (IML), que informó de la recepción de 304 cuerpos de víctimas del terremoto. De estos, 300 ya habían sido identificados y, en su mayoría, entregados a sus familiares.
Durante una alocución al país, De la Espriella explicó que los datos oficiales sobre la emergencia siguen siendo preliminares y aseguró que su Gobierno comunicará únicamente cifras que hayan sido debidamente consolidadas. El mandatario comenzó su intervención con un minuto de silencio en memoria de las víctimas.
“Hasta este momento se reportan 289 compatriotas fallecidos, 4.187 heridos y 143 desaparecidos”, señaló el presidente, quien detalló además que más de 120.328 familias han sido registradas como afectadas por la emergencia.
El balance oficial también señala que 26.945 viviendas quedaron destruidas y más de 127.557 resultaron averiadas. La magnitud de la tragedia se extiende a unos 450 municipios ubicados en 15 departamentos, de acuerdo con el Gobierno.
Los departamentos de Chocó, Caldas, Risaralda y Valle del Cauca se encuentran entre los territorios más golpeados por el terremoto. Precisamente, Medicina Legal indicó que los cuerpos recibidos hasta el momento proceden de estas regiones.
Aunque en algunas de las zonas más afectadas las posibilidades de encontrar sobrevivientes han disminuido considerablemente, el Gobierno ordenó mantener las operaciones de búsqueda mientras exista alguna posibilidad de hallar personas con vida.
Cali y Pereira se encuentran entre las ciudades que han sufrido mayores daños. En estos lugares comenzaron también las labores de remoción de escombros, en medio de una emergencia que ha obligado a miles de familias a abandonar sus viviendas.
De la Espriella aseguró que la instrucción a los equipos de emergencia es continuar trabajando hasta agotar las posibilidades de rescate.
El presidente destacó además la participación de equipos nacionales e internacionales en las operaciones. Entre los países que han enviado apoyo se encuentran Estados Unidos, Ecuador e Israel, cuyos equipos se han sumado a los organismos colombianos de búsqueda y rescate.
El mandatario también agradeció la movilización de ciudadanos, organizaciones y empresas que han realizado donaciones de alimentos, productos de primera necesidad y recursos económicos para atender a los damnificados.
Sin embargo, advirtió que uno de los principales desafíos comienza después de la llegada de las ayudas a las capitales departamentales, debido a las dificultades para trasladarlas hasta los municipios, corregimientos y veredas afectados.
“Una carretera averiada o una falla de comunicaciones” no puede impedir, sostuvo el presidente, que las ayudas lleguen a las comunidades que las necesitan.
Además del elevado número de víctimas, el terremoto ha provocado importantes daños en viviendas, edificios, carreteras y otras infraestructuras.
Una primera estimación técnica realizada por una firma privada calcula en cerca de 30 billones de pesos, unos 9.500 millones de dólares, las pérdidas físicas directas ocasionadas por el terremoto en los departamentos más afectados.
De ese monto, aproximadamente 24,5 billones de pesos (7.800 millones de dólares) corresponderían a edificaciones, mientras que otros 5,5 billones de pesos (1.700 millones de dólares) estarían relacionados con daños en infraestructura.
El Gobierno aclaró que se trata de una primera aproximación y que la cifra podría modificarse a medida que avancen las inspecciones y evaluaciones técnicas de los daños.
El presidente puso especial atención en la situación del Chocó, donde el impacto económico de la destrucción podría ser menor en términos absolutos frente a otras regiones, pero representa una afectación proporcionalmente mayor debido a las condiciones de pobreza y vulnerabilidad de la población.
Ante la magnitud de la emergencia, De la Espriella anunció la creación del Fondo Milagro, que tendrá como objetivo estructurar y coordinar el plan de recuperación de las zonas afectadas.
El fondo tomará como referencia el modelo del Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo Social del Eje Cafetero (Forec), creado después del terremoto que afectó a Armenia en 1999 y que dejó 1.185 muertos.
La estrategia del Gobierno contempla diferentes medidas para atender a las familias que perdieron sus hogares. Entre ellas se encuentran subsidios de arrendamiento, alivios en el pago de servicios públicos y programas para la construcción de nuevas viviendas y el mejoramiento de las que puedan ser recuperadas.
De la Espriella también hizo un llamado a los sectores de la construcción y financiero para que participen en el proceso de recuperación.
Mientras continúan las labores de búsqueda, atención a los heridos y distribución de ayudas, las autoridades avanzan en la evaluación de los daños y en la planificación de una reconstrucción que, según las primeras estimaciones, requerirá una importante movilización de recursos públicos y privados.
La diferencia entre las cifras entregadas por Medicina Legal y el Gobierno refleja, por ahora, la complejidad de consolidar el balance de víctimas tras una emergencia de esta magnitud. Las autoridades mantienen el llamado a esperar los datos oficiales mientras continúan las labores de identificación de cuerpos y búsqueda de desaparecidos.