Analistas prevén que en 2026 las remesas perderían peso en la economía, afectando a miles de familias que dependen de ese dinero.
Las remesas, ese dinero que envían los colombianos desde el exterior para sostener a sus familias, podrían empezar a perder fuerza este año. Aunque en 2025 entraron más dólares que nunca, el mercado financiero prevé que en 2026 ese flujo se enfríe y represente menos plata dentro de la economía nacional.
¿La razón principal? Un posible impuesto del 1% a las remesas que salgan desde Estados Unidos. Dicho de forma sencilla: mandar dinero a Colombia podría salir un poco más caro, y eso haría que algunos envíos se reduzcan o se hagan con más cautela.
Según estimaciones de analistas, las remesas pasarían de representar cerca del 2,9% de la economía a un nivel ligeramente menor. Puede sonar pequeño, pero para un país donde miles de hogares usan ese dinero para pagar arriendo, mercado, servicios o estudios, cualquier caída se siente directo en el bolsillo.
Los expertos aclaran que no sería un desplome dramático, sino una desaceleración. En plata blanca, se habla de cientos de millones de dólares menos entrando al país, lo que equivale a billones de pesos que dejarían de moverse en barrios, tiendas y economías locales.
También influye lo que pase con el empleo en Estados Unidos. Si hay menos trabajo para migrantes, hay menos capacidad de enviar dinero. Aunque algunos economistas ven una leve esperanza en que bajen las tasas de interés y mejore la contratación, el panorama sigue siendo incierto.
Para Colombia, las remesas siguen siendo clave y pesan más que en varios países vecinos. Por eso, aunque el golpe no sea fuerte a nivel macroeconómico, sí puede ser duro para muchas familias que dependen de ese ingreso fijo cada mes.
La pregunta queda abierta: si llegan menos dólares del exterior, ¿quién va a cubrir ese faltante en los hogares más vulnerables? Porque cuando las remesas bajan, no lo siente el Estado… lo siente la mesa del mercado.