Hasta 80% de mujeres con tres hijos quedan fuera del empleo formal, evidenciando fallas estructurales en el mercado laboral y el sistema de cuidado.
La maternidad en Colombia se está convirtiendo en un factor determinante de exclusión laboral. Según el Consejo Privado de Competitividad, 79,4% de las mujeres con tres hijos o más se encuentran en la informalidad, una cifra que revela un problema estructural más allá de las dinámicas tradicionales del mercado de trabajo.
El fenómeno no es marginal. Incluso con un solo hijo, la tasa de informalidad femenina alcanza 51,1%, y con dos hijos sube a 57,7%, niveles que superan o igualan el promedio nacional (55,7%). Esto sugiere que el sistema laboral no está diseñado para absorber de manera eficiente la participación de mujeres con responsabilidades de cuidado.
Pero el impacto va más allá de la informalidad. Existe una salida silenciosa del mercado laboral: la inactividad. Cerca de 55% de las personas inactivas se dedican a labores del hogar, y de ese grupo, 90% son mujeres. En términos económicos, esto representa una pérdida significativa de capital humano y productividad para el país.
El trasfondo del problema apunta a la ausencia de una infraestructura sólida de cuidado. Sin acceso a servicios formales, seguros y asequibles para el cuidado infantil, las mujeres enfrentan restricciones severas para acceder a empleos formales, especialmente aquellos que exigen jornadas completas y rigidez contractual.
Así, el mercado laboral colombiano enfrenta una distorsión profunda: mientras aumenta la participación potencial de las mujeres, el sistema institucional no evoluciona al mismo ritmo. El resultado es una brecha persistente que no solo afecta la equidad de género, sino también el crecimiento económico de largo plazo.