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Lluvias agravan emergencia en Pereira

Las fuertes lluvias que cayeron durante la noche del domingo en Pereira agravaron las condiciones de cientos de familias afectadas por el terremoto.

Lluvias agravan emergencia en Pereira

Las fuertes lluvias que cayeron durante la noche del domingo en Pereira agravaron las condiciones de cientos de familias que permanecen damnificadas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el pasado 10 de agosto.

La ciudad, capital del departamento de Risaralda, fue una de las zonas más afectadas por el sismo y ahora enfrenta una nueva dificultad: las precipitaciones complicaron la situación de las personas que perdieron sus viviendas y permanecen en refugios improvisados mientras esperan una solución habitacional.

Uno de los puntos más afectados por el aguacero fue el parque Olaya Herrera, donde varias familias permanecen instaladas en carpas habilitadas por la Alcaldía.

Durante la noche, los damnificados tuvieron que cubrir las tiendas de campaña con plásticos para protegerse del agua y evitar que las pocas pertenencias que lograron rescatar tras el terremoto terminaran mojadas.

El suelo del parque quedó completamente empapado, dificultando aún más las condiciones de quienes deben pasar allí las noches. Para estas familias, la lluvia supone un nuevo golpe después de haber perdido sus hogares a causa del terremoto.

La emergencia ha obligado a las autoridades a mantener los esfuerzos de atención y asistencia mientras continúan las evaluaciones de los daños y se buscan alternativas para las personas que quedaron sin vivienda.

Hospital también sufrió inundaciones

Las fuertes precipitaciones también afectaron al Hospital Universitario San Jorge de Pereira, uno de los principales centros asistenciales de la ciudad.

Videos difundidos en redes sociales mostraron inundaciones, goteras y daños en algunas tuberías dentro de las instalaciones del hospital. Hasta el momento no se ha informado de la magnitud total de las afectaciones provocadas por las lluvias.

El episodio ocurre mientras Pereira todavía intenta recuperarse de los daños ocasionados por el terremoto, que dejó numerosas edificaciones afectadas y obligó a miles de personas a abandonar sus viviendas.

La combinación de los daños estructurales provocados por el sismo y las nuevas precipitaciones representa un desafío adicional para las autoridades, que deben garantizar condiciones mínimas de seguridad y protección para los damnificados.

Pereira, una de las ciudades más golpeadas

Pereira fue una de las ciudades más afectadas por el terremoto del 10 de agosto. Según el balance presentado días atrás por el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, hasta el viernes la ciudad registraba 94 fallecidos, 259 heridos y alrededor de 140.000 damnificados, pertenecientes a unas 41.600 familias.

La magnitud de la emergencia ha dejado a numerosas personas dependiendo de albergues temporales, mientras se determina el estado de sus viviendas y se definen los planes de reconstrucción.

El terremoto también golpeó con especial fuerza a otros municipios de Risaralda, así como a zonas del Valle del Cauca, Chocó y el Eje Cafetero.

De acuerdo con el último balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), con corte del domingo, el terremoto dejaba en todo el país 287 personas fallecidas, 4.147 heridas y 194 desaparecidas.

Mientras continúan las labores de recuperación, las lluvias añaden una nueva preocupación para las familias que permanecen en espacios temporales y que necesitan una respuesta habitacional urgente.

La situación en Pereira refleja la doble emergencia que enfrentan miles de colombianos: primero los daños causados por el terremoto y ahora las condiciones climáticas que complican la permanencia en los refugios y dificultan las labores de recuperación.