Tensión en Unillanos por denuncias de violencias de género, divisiones en el campus y movilización del Consejo Estudiantil Universitario.
A pocos días de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, el ambiente en la Universidad de los Llanos se encuentra marcado por la indignación y la tensión dentro de la comunidad universitaria, tras denuncias relacionadas con violencias basadas en género y cuestionamientos al manejo institucional de estos casos.
La situación se agudizó luego de la denuncia pública realizada por una estudiante contra un docente de la institución por presunto acoso y hostigamiento. A partir de este hecho, estudiantes han cuestionado los vacíos institucionales para investigar disciplinariamente a profesores vinculados como docentes ocasionales, lo que —según señalan— dificulta que la universidad adopte medidas administrativas directas frente a este tipo de denuncias.
El caso también ha generado divisiones dentro del campus. Algunos docentes han manifestado públicamente su respaldo al profesor señalado, argumentando el principio de presunción de inocencia. Sin embargo, sectores estudiantiles consideran que estas posturas han influido en el ambiente académico y han llevado a que algunos estudiantes defiendan al docente denunciado, lo que ha incrementado la tensión en las aulas.
En contraste, desde el Consejo Estudiantil Universitario (CEU) se han impulsado acciones de acompañamiento y solidaridad con las estudiantes que han decidido denunciar. Este proceso ha fortalecido dinámicas de sororidad dentro del estudiantado, especialmente entre mujeres que han comenzado a visibilizar preocupaciones sobre la seguridad y el respeto dentro de los espacios universitarios.
Entre las acciones de movilización se encuentran jornadas de empapelamiento en distintas zonas del campus, donde se han difundido mensajes informativos y comunicados estudiantiles que expresan la inconformidad frente al manejo del caso y llaman la atención sobre la necesidad de fortalecer las políticas institucionales de prevención y atención a las violencias de género.
Dentro de los reclamos también se menciona la creación del Observatorio de Género, una iniciativa que ha sido planteada desde hace varios años en la universidad y que, según el estudiantado, aún no se ha materializado. Para los estudiantes, este espacio permitiría hacer seguimiento a las denuncias, generar información y fortalecer las estrategias de prevención dentro de la institución.
A este contexto se sumó recientemente un incidente ocurrido en la sede Barcelona, donde un estudiante habría protagonizado agresiones verbales y psicológicas contra compañeras dentro de la oficina del Consejo Estudiantil. Según testimonios, el joven habría proferido expresiones ofensivas contra varias estudiantes y pronunciado frases en defensa del docente denunciado, lo que generó rechazo entre parte de la comunidad universitaria.
El episodio fue interpretado por algunos sectores estudiantiles como una muestra del clima de confrontación que se vive actualmente dentro del campus.
Para muchas estudiantes, la preocupación también se conecta con antecedentes que han marcado a la universidad, como el feminicidio de la estudiante Natalia Fernández en 2020. Por ello, insisten en que los casos de violencias basadas en género dentro de entornos universitarios no deben ser minimizados ni ignorados.
En medio de la cercanía del 8 de marzo, estudiantes reiteran que la universidad debe fortalecer sus mecanismos de prevención, garantizar rutas claras de atención y generar condiciones seguras para todas las personas que hacen parte de la comunidad académica.