Las empresas cambian su estrategia para evitar que un ciberataque se convierta en una crisis
Durante el primer trimestre de 2025, las organizaciones registraron en promedio 1.925 ciberataques por semana, un 47% más que un año atrás, mientras que América Latina reportó un incremento del 108%, según Check Point Research, mientras los ataques crecen a nivel mundial y en América Latina, las empresas están pasando de una estrategia reactiva a una basada en inteligencia, monitoreo continuo y respuesta temprana para proteger su operación.
Los ciberataques siguen creciendo a un ritmo que preocupa a organizaciones de todos los sectores. Según Check Point Research, durante el primer trimestre de 2025 las empresas registraron en promedio 1.925 ciberataques por semana, un 47% más que en el mismo periodo del año anterior. En América Latina, el aumento alcanzó el 108%, convirtiéndose en una de las regiones con mayor crecimiento de ataques a nivel mundial.
La tendencia se refleja también en el 2025, el Data Breach Investigations Report (DBIR) de Verizon analizó más de 22.000 incidentes de ciberseguridad en diferentes industrias, de los cuales 12.195 terminaron en filtraciones o brechas de seguridad confirmadas, evidenciando que la explotación de vulnerabilidades, robo de credenciales y técnicas de ingeniería social continúan siendo algunos de los principales mecanismos utilizados por los ciberdelincuentes para comprometer los sistemas corporativos.
Hace algunos años la prioridad era responder cuando ocurría un incidente, el desafío actual consiste en identificar señales de riesgo y actividades sospechosas antes de que impacten la operación, reputación o continuidad del negocio.
"Las organizaciones entendieron que reaccionar ya no era suficiente. La diferencia entre un incidente controlado y una crisis empresarial está en la capacidad de identificar una amenaza cuando apenas comienza. Esa es la razón por la que cada vez más compañías están fortaleciendo sus capacidades de monitoreo permanente y respuesta temprana", afirmó Simbad Ceballos, CEO de OlimpIA.
Con base en lo mencionado, los Centros de Operaciones de Seguridad (SOC) se han convertido en una de las principales herramientas para mantener visibilidad permanente sobre los entornos tecnológicos y responder con mayor rapidez ante posibles incidentes que puedan afectar la continuidad del negocio.
El SOC combina inteligencia artificial, analítica avanzada y la experiencia de profesionales especializados que investigan alertas, validan su nivel de criticidad y coordinan acciones de contención frente a riesgos como ransomware, phishing, robo de credenciales y accesos no autorizados.
Más que responder a un ataque, el enfoque consiste en reducir al máximo el tiempo entre la detección de una anomalía y la ejecución de una respuesta efectiva. Diversos estudios coinciden en que una detección temprana puede reducir significativamente el impacto operativo, financiero y reputacional asociado a un incidente de ciberseguridad.
"La inteligencia artificial permite acelerar la detección y analizar grandes volúmenes de información en tiempo real, pero el verdadero diferencial sigue estando en el criterio de los especialistas. Son ellos quienes interpretan el contexto, priorizan los riesgos y toman las decisiones necesarias para proteger la operación de cada organización. Esa integración entre tecnología y talento humano es la base sobre la que opera nuestro Centro de Operaciones de Seguridad", agregó Ceballos.
La evolución de las amenazas también está cambiando la forma en que las empresas entienden la ciberseguridad; ya no se trata únicamente de proteger infraestructura tecnológica, sino de garantizar la continuidad de los procesos, preservar la confianza de clientes y aliados y reducir el impacto que un incidente puede generar sobre la operación del negocio.
Más allá de la tecnología, la ciberseguridad se ha convertido en un elemento fundamental para proteger la confianza que sostiene las relaciones entre organizaciones, clientes y aliados, fortaleciendo capacidades determinantes para garantizar operaciones seguras y sostenibles a largo plazo.
La transformación digital seguirá avanzando a gran velocidad, mientras la confianza se consolida como uno de los activos más valiosos para las organizaciones. Fortalecer su protección será un factor determinante para afrontar desafíos.
Información de: Innobrand.global