El proceso de paz sigue siendo un referente central de la política colombiana y enfrenta nuevos debates sobre su implementación.
Hace diez años, el entonces presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el máximo comandante de las FARC, Rodrigo Londoño, firmaron en Cartagena el primer acuerdo de paz destinado a poner fin a más de medio siglo de conflicto armado.
El acuerdo, firmado el 26 de septiembre de 2016, fue sometido a un plebiscito seis días después y rechazado por los colombianos. Tras nuevas negociaciones con los sectores que promovieron el «No», el Gobierno y las FARC suscribieron una versión modificada el 24 de noviembre de ese mismo año.
El nuevo documento incorporó cambios en asuntos relacionados con la reparación de las víctimas, los bienes de las FARC y el funcionamiento de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Esta segunda versión es la que continúa siendo implementada.
A una década de aquella primera firma, el proceso de paz sigue siendo un referente central de la política colombiana y enfrenta nuevos debates sobre su implementación y sobre las estrategias de seguridad y negociación con los grupos armados.
La conmemoración de los diez años recuerda así un proceso que, aunque sufrió el rechazo inicial en las urnas, terminó dando paso a un acuerdo modificado que marcó una nueva etapa en la historia reciente de Colombia.