Colombia vuelve a ser el país menos pacífico de Suramérica. Aunque el índice muestra leves mejoras, la violencia sigue teniendo altos costos sociales
Colombia vuelve a ocupar un lugar incómodo en los indicadores internacionales. Según el informe Global Peace Index 2025 del Institute for Economics and Peace, el país se mantiene por quinto año consecutivo como el menos pacífico de América del Sur, ubicándose en el puesto 140 entre 163 naciones evaluadas.
El ranking revela una paradoja: mientras el índice general muestra una leve mejora del 0,55 % en el nivel de paz, algunas variables asociadas al conflicto armado empeoraron. Entre ellas, el número de muertes por enfrentamientos, que pasó de 434 en 2023 a 933 en 2024, casi duplicándose en solo un año.
A pesar de ese deterioro, el informe señala avances en aspectos institucionales y económicos. Reformas impulsadas durante el gobierno del presidente Gustavo Petro, como cambios en el sistema pensional y ajustes tributarios progresivos, habrían contribuido a reducir tensiones sociales y mejorar indicadores relacionados con estabilidad política.
Sin embargo, el impacto estructural de la violencia sigue siendo profundo. El índice calcula que el costo económico del conflicto en Colombia equivale al 19,66 % del Producto Interno Bruto, lo que sitúa al país entre los siete con mayor carga económica por violencia en el mundo. Ese gasto incluye seguridad interna, atención a víctimas y consecuencias del desplazamiento forzado.
El informe también identifica tres focos activos del conflicto armado: el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y dos estructuras disidentes de las antiguas FARC, la Segunda Marquetalia y el Estado Mayor Central. Aunque el nivel de escalamiento no alcanza los máximos registrados en guerras internacionales, el conflicto colombiano sigue siendo persistente.
La conclusión del índice es clara: Colombia no enfrenta hoy una guerra de alta intensidad como otros países del mundo, pero tampoco ha logrado consolidar una paz estable. Entre avances institucionales y violencia persistente, el país continúa atrapado en una zona gris donde la paz mejora en cifras, pero aún no se siente plenamente en los territorios.