Otro de los problemas identificados es la diferencia entre las calificaciones escolares y las competencias que realmente demuestran los estudiantes.
Los resultados de las pruebas PISA han encendido nuevamente las alarmas sobre el desempeño educativo de Colombia. Entre 2018 y 2025, el país registró un deterioro en competencias de matemáticas y lectura, ubicándose por debajo del promedio de la OCDE.
La rectora de la Universidad EAFIT, Claudia Restrepo, explicó que las pruebas PISA no evalúan únicamente conocimientos adquiridos en el aula, sino la capacidad de los estudiantes para resolver problemas y aplicar sus conocimientos en situaciones reales.
Aunque la pandemia provocó una caída importante en el rendimiento, Restrepo señaló que el deterioro ya venía presentándose desde 2018. Entre los factores que podrían estar relacionados con esta tendencia mencionó el menor hábito de lectura, el exceso de exposición a pantallas y las dificultades para mantener la concentración.
Otro de los problemas identificados es la diferencia entre las calificaciones escolares y las competencias que realmente demuestran los estudiantes. Mientras los resultados de evaluaciones externas han mostrado retrocesos, los promedios académicos han aumentado, una situación que, según la rectora, puede reflejar una disminución en los niveles de exigencia educativa.
La llegada de la inteligencia artificial plantea además nuevos desafíos. Restrepo considera que herramientas como ChatGPT no eliminan la necesidad de dominar las competencias básicas; por el contrario, requieren estudiantes capaces de leer, argumentar, contextualizar información y formular preguntas adecuadas.
Para la rectora, el desarrollo del pensamiento computacional también depende de una sólida formación en matemáticas y lectoescritura. Por eso, considera que la incorporación de la IA en la educación debe estar acompañada de mayores niveles de exigencia y no de una reducción de los estándares académicos.
De cara al próximo Gobierno, que administrará el país hasta 2030, Restrepo planteó como prioridades fortalecer la enseñanza de matemáticas, lectura y ciencias, mejorar la conexión entre la primera infancia y la educación superior y otorgar mayor autonomía a las universidades para responder a las necesidades del mercado laboral.
También cuestionó la incorporación de numerosas cátedras especiales en los colegios cuando estas terminan desplazando tiempo destinado a las competencias fundamentales. Su propuesta apunta a fortalecer y estandarizar la educación básica y media, mientras que la educación superior debería contar con mayor flexibilidad para enfrentar los cambios tecnológicos y laborales.