El Gobierno también solicitó al FMI adelantar la visita de su equipo técnico a Colombia para realizar una evaluación independiente de las finanzas.
El Gobierno de Colombia inició conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para buscar alternativas frente a la situación fiscal que el presidente Abelardo de la Espriella calificó como la “más crítica” de la historia reciente del país.
El mandatario anunció la decisión en una alocución el domingo, en la que ordenó al ministro de Hacienda, Miguel Gómez, y al equipo económico iniciar las conversaciones con el organismo multilateral para encontrar una “salida negociada a la crisis”.
El Gobierno también solicitó al FMI adelantar la visita de su equipo técnico a Colombia para realizar una evaluación independiente de las finanzas públicas y de los planes económicos de la nueva administración.
Gómez explicó que la solicitud se realizará en el marco del Artículo IV del convenio constitutivo del FMI, mecanismo mediante el cual el organismo mantiene consultas periódicas con sus países miembros para evaluar su situación económica y financiera.
El ministro señaló que esta revisión permitirá fortalecer la confianza de los mercados y constituye un primer paso para renovar la relación con el organismo internacional.
Según Gómez, el Gobierno busca además ampliar el diálogo con el FMI y otras instituciones multilaterales para encontrar alternativas frente a la situación fiscal.
El Gobierno sostiene que las finanzas públicas atraviesan una situación especialmente compleja.
El déficit fiscal alcanzó el 6,4 % del PIB en 2025, después de registrar un 6,7 % en 2024. El déficit del año pasado representó unos 114,5 billones de pesos, equivalentes a aproximadamente 34.600 millones de dólares.
El Banco de la República ha advertido que, sin medidas correctivas, el déficit podría llegar al 7,4 % del PIB este año y alcanzar el 9,4 % en 2027.
A esto se suma el impacto fiscal de la reconstrucción tras el terremoto de agosto, cuyo costo ha sido estimado entre 9.500 y 14.000 millones de dólares.
La deuda pública, por su parte, podría superar el 66 % del PIB al cierre del año, según las estimaciones citadas del Banco de la República.
El anuncio generó reacciones diferentes entre economistas y sectores políticos.
José Ignacio López, presidente del centro de estudios económicos ANIF, consideró positiva la decisión y señaló que Colombia necesita realizar un ajuste fiscal y conseguir financiamiento externo en condiciones favorables.
La Asociación Bancaria también respaldó el acercamiento al organismo, al considerar que puede contribuir a ordenar las finanzas públicas.
Desde la oposición, el senador Iván Cepeda cuestionó la iniciativa y advirtió sobre las condiciones que podrían acompañar eventuales apoyos financieros del FMI. Según Cepeda, estas medidas podrían tener efectos negativos sobre amplios sectores de la población.
El Gobierno, por ahora, no ha anunciado que esté negociando un programa de rescate financiero ni ha detallado las condiciones de una eventual operación de crédito.
Aunque la posibilidad de recurrir al FMI no había sido planteada públicamente durante las primeras semanas del nuevo Gobierno, funcionarios colombianos ya habían mantenido contactos con representantes del organismo.
El vicepresidente José Manuel Restrepo se reunió con funcionarios del FMI en Washington a comienzos de julio, poco después de las elecciones presidenciales, y volvió a encontrarse con representantes de la institución la semana pasada durante su viaje a Nueva York para participar en la Asamblea General de Naciones Unidas.
Colombia terminó de pagar en abril una Línea de Crédito Flexible del FMI, instrumento que había utilizado como respaldo financiero ante posibles dificultades externas.
El país tiene además antecedentes de programas con el organismo. En 1999, durante el Gobierno de Andrés Pastrana, Colombia acordó un programa de aproximadamente 2.700 millones de dólares que estuvo acompañado de medidas de ajuste fiscal, reformas tributarias y cambios en el control del gasto público.
El nuevo acercamiento al FMI abre así un debate sobre el alcance del ajuste que podría necesitar Colombia y sobre las condiciones bajo las cuales el Gobierno buscaría apoyo financiero internacional para enfrentar el deterioro de las cuentas públicas.