Con un gol de Gabriel Martinelli en el quinto minuto del tiempo añadido, la Canarinha derrotó 2-1 a Japón en Houston.
Brasil sufrió más de lo esperado, estuvo contra las cuerdas durante buena parte del encuentro, pero terminó imponiendo su jerarquía en el momento justo. Con un gol de Gabriel Martinelli en el quinto minuto del tiempo añadido, la Canarinha derrotó 2-1 a Japón en Houston y selló su clasificación a los octavos de final del Mundial 2026.
El equipo dirigido por Carlo Ancelotti llegaba como amplio favorito, aunque desde el arranque encontró a un rival disciplinado, intenso y dispuesto a aprovechar cada error. Brasil monopolizó la pelota durante los primeros minutos, pero nunca logró traducir ese dominio en situaciones claras. Japón, paciente y ordenado, esperó su oportunidad y la encontró pasada la media hora.
A los 29 minutos, Kaishu Sano capitalizó una falla en la salida brasileña, avanzó con decisión y sacó un potente remate que dejó sin opciones a Alisson Becker para establecer el 1-0. El gol silenció a la parcialidad brasileña y alimentó la ilusión japonesa de dar uno de los grandes golpes del campeonato.
La desventaja obligó a Ancelotti a mover el banco y modificar el planteamiento. El ingreso de Endrick en el complemento le dio mayor profundidad a un equipo que dependía casi exclusivamente de las apariciones de Vinícius Júnior. El delantero del Real Madrid asumió el protagonismo y fue el principal generador de peligro durante el segundo tiempo.
La presión brasileña tuvo su premio a los 56 minutos. Gabriel Magalhães envió un centro al segundo palo y Casemiro apareció libre para conectar de cabeza y marcar el empate. El gol cambió el desarrollo del encuentro. Brasil adelantó sus líneas y Japón dejó de presionar con la intensidad que había mostrado en la primera mitad.
Sin embargo, el conjunto asiático nunca renunció al ataque y también tuvo oportunidades para volver a ponerse en ventaja. Ueda y Maeda inquietaron a la defensa sudamericana, mientras Alisson respondió cuando fue exigido.
Cuando todo parecía encaminado al tiempo suplementario, Japón cometió un error fatal en la salida. Bruno Guimarães recuperó la pelota y filtró un pase preciso para Gabriel Martinelli, que definió con categoría para sentenciar el 2-1 a los 95 minutos y desatar la euforia brasileña.
Brasil consiguió el objetivo y estará entre los 16 mejores del Mundial, aunque dejó varias dudas en su funcionamiento. El equipo mostró dificultades defensivas, poca creatividad en ataque y una marcada dependencia de Vinícius para generar desequilibrio. Del otro lado, Japón se despidió con la frente en alto tras protagonizar un partido valiente y poner contra las cuerdas al máximo campeón de la historia.
Con la clasificación asegurada, la Canarinha ahora espera por su próximo rival, que saldrá del duelo entre Noruega y Costa de Marfil. Para aspirar a seguir avanzando, Brasil necesitará elevar considerablemente su nivel.