Los colegios están asumiendo un rol clave frente a la crisis ambiental El modelo de colegios cero residuos busca formar ciudadanos conscientes
En un contexto donde la crisis climática exige acciones concretas y urgentes, los colegios están llamados a asumir un rol protagónico en la formación de ciudadanos conscientes. Bajo este enfoque, el modelo de “colegios cero residuos” se posiciona como una estrategia clave para transformar la relación de las nuevas generaciones con el consumo, el entorno y la sostenibilidad.
Más allá de una tendencia, la meta de basura cero responde a una necesidad pedagógica y ética. Implica dejar de ver los residuos como desechos y empezar a entenderlos como recursos aprovechables, promoviendo una reflexión profunda sobre qué consumimos, cómo lo usamos y qué impacto generamos.
En Colombia, el reto es significativo. Cada persona genera cerca de un kilo de residuos al día, con bajos niveles de reciclaje y una alta presión sobre rellenos sanitarios que ya enfrentan problemáticas ambientales como emisiones de gases de efecto invernadero y contaminación del suelo. De acuerdo con los datos socializados por la Corporación Autónoma Regional CAR (2024c), esta realidad se refleja claramente en regiones como la Sabana Centro, donde durante 2024 se dispusieron en rellenos sanitarios 134.252 toneladas de residuos, evidenciando la magnitud del desafío y la urgencia de implementar soluciones desde la base educativa.
“Si un niño crece en un entorno donde la sostenibilidad hace parte de su día a día, no solo aprende sobre el tema, sino que lo incorpora en su forma de vivir”, destaca Mariana Jeangros, coordinadora del Jardín Infantil del Colegio REFOUS. Esta visión busca formar ciudadanos capaces de actuar frente a los desafíos ambientales, entendiendo que cada acción individual tiene un impacto colectivo.
Las instituciones educativas cumplen un papel fundamental como motores de cambio. A través de prácticas como la separación en la fuente, la reducción de plásticos de un solo uso, el aprovechamiento de materiales reciclables y la implementación de soluciones como la paca digestora para residuos orgánicos, los colegios están generando transformaciones tangibles en sus comunidades.
Uno de los aspectos más relevantes de este enfoque es su efecto multiplicador: los estudiantes se convierten en agentes de cambio dentro de sus hogares. Preguntas cotidianas como “¿dónde van los residuos orgánicos?” o “¿por qué usamos plásticos de un solo uso?” comienzan a movilizar cambios en las dinámicas familiares, ampliando el impacto más allá del aula.
El éxito de estos modelos radica en su integración en la cultura institucional. No se trata de iniciativas aisladas, sino de procesos que involucran a toda la comunidad educativa: directivos, docentes, estudiantes y personal administrativo. La constancia, el ejemplo y la coherencia en las prácticas son clave para consolidar hábitos sostenibles a largo plazo.
Sin embargo, los desafíos persisten. Barreras culturales, como la normalización de generar residuos sin cuestionamiento, y limitaciones estructurales, como la falta de infraestructura adecuada para la gestión y recolección diferenciada, evidencian la necesidad de un trabajo articulado entre instituciones educativas, familias y otros actores de la sociedad.
Aun así, el mensaje es claro: educar en sostenibilidad desde la infancia no es una opción, es una responsabilidad. Los colegios que hoy integran estos modelos están formando ciudadanos que no esperan soluciones externas, sino que entienden su rol activo en la construcción de un futuro más consciente y sostenible.
Información de: Colegio REFOUS